Dámaso Zuazua OCD
Digo bien: nuevos Mártires de Cantabria, los últimos en ser declarados Mártires, porque ya el 28 de octubre del 2007, entre los 97 dominicos mártires beatificados, había siete hijos de Santo Domingo del convento de Caldas de Besaya. El viernes 22 de mayo el Papa León firmó el decreto para la beatificación de 80 nuevos mártires cántabros. Todos ellos murieron víctimas del odio a la fe durante la guerra civil española. De los 80 mártires 67 eran sacerdotes, 3 eran seminaristas y 7 eran laicos. Con gozo estremecedor encontramos en la lista a 3 Carmelitas Descalzos, de los que haremos mención especial.
El Papa León XIV ha firmado el decreto de la aprobación de los 80 nuevos Mártires cántabros después de que aquí el obispo Mons. José Villaplana iniciara en 1996 el proceso diocesano. Un año después, se constituyó la Comisión Delegada de recoger los testimonios, declaraciones y documentos oportunos para verificar el hecho histórico. Terminada esa primera etapa, en julio de 2018 el obispo Mons. Manuel Sánchez Monge firmó el decreto correspondiente para enviar toda la documentación a Roma, donde en mayo de 2020 se inició la fase que ha finalizado ahora con la firma del Papa León XIV.
Esta lista de los 80 nuevos mártires de Cantabria está encabezada por el sacerdote Francisco González de Córdoba. Era el párroco de Santa María del Puerto en Santoña. Pidió a los verdugos la gracia de morir el último para confesar, absolver y acompañar a sus compañeros de cautiverio y de martirio. Tuvieron la oportunidad de escapar. Pero afrontaron valientemente el martirio. La historia está documentada por un testigo presencial. Es Ramón Bustamente Quijano, que vivió varios meses en el barco-prisión “Alfonso Pérez”. En esta mazmorra flotante de “detenidos de prevención” afrontaron nuestros mártires su calvario de calor, de frío, de hambre, de falta de higiene, de ventilación, de latigazos, de miseria pura y acentuada. Tras la muerte del autor en 1986, la viuda publicó el libro.
Los martirizaron a finales de diciembre de 1937, después de que el día 27 ocho cazas alemanes, al servicio de las tropas nacionales, hubieran bombardeado barrios civiles de Santander. En ese día mataron a 157 presos. A unos los tirotearon en la nuca, a otros, atados de pies y manos, les colocaron pesados bloques de cemento al cuello para arrojarlos del barco-prisión al Mar Cantábrico en el Cabo Mayor de Santander.
¿Por qué este encanecimiento contra la religión en Cantabria? Durante la guerra civil española nuestro territorio provincial quedó dividido en dos zonas de signo opuesto. Las provincias civiles de Navarra, Álava y Logroño se decantaron por el bando llamado nacional o franquista. Nuestras comunidades pudieron seguir su vida con cierta normalidad. En Vizcaya y Guipúzcoa gobernó el control del Gobierno vasco. Pero hasta su liberación en Cantabria dominó el mando republicano.
Ni en estos días ni nunca nadie se ha acordado de mencionar la checa de tortura que se implantó en el palacete frente a nuestra iglesia en la calle del Sol en Santander. Se habla de poner una placa conmemorativa de la represión franquista en el palacio de la Magdalena. Pero, la checa que dirigía el desalmado Manuel Neila contra el clero y fieles católicos en nuestra cercanía inmediata, en nombre de la verdadera e imparcial memoria histórica, ¿no merece quedar señalada como lugar de tortura? Aquí vejaron y torturaron, entre otros, a nuestro P. Atanasio Aguinagalde del Sagrado Corazón, superior de la comunidad santanderina, que estaba, además, esperando pasaje para visitar a los Carmelitas de Colombia.
Nuestros tres nuevos Mártires
Tres nuevos Mártires Carmelitas reconocidos por la Iglesia, … porque ya teníamos precedentemente otros Mártires Carmelitas relacionados con nuestra Provincia. Comencemos con la memoria del B. Pedro Ériz Eguiluz de San Elías (1867-1936). Nació en Aramaio (Álava), en el caserío de “Bulumburu” del barrio de Barajuen. Con su hermano gemelo Pascasio, también futuro Carmelita, fue bautizado el 22 de febrero de 1867. Hizo su noviciado y profesión en Amorebieta-Larrea, fue conventual de nuestro Santo Desierto de Herrera. Tras su fructífera gira americana de larga duración, comenzó a pertenecer a la antigua Provincia de Cataluña. Fue martirizado el 11 de noviembre de 1936 en Torredembarra (Tarragona) y beatificado el 13 de octubre del 2013 en Tarragona. El P. Antonio Unzueta escribió un acertado perfil (Beato Pedro de San Elías. Biografía y Epistolario, Vitoria, 2015, 264 pp).
Tenemos que recordar también al B. Eufrasio del Niño Jesús (1897-1934), mártir de la Revolución de Asturias el 12 de octubre de 1934. Hasta la creación de la Provincia de Burgos en 1927 fue miembro profeso de nuestra Provincia. El B. Elipio de Santa Teresa, mártir también de Torredembarra el 11 de noviembre de 1936, había sido también miembro de nuestra Provincia.
Comenzamos con el primero de los tres nuevos Mártires Carmelitas del grupo de Cantabria. Es el Hº Maximino de la Virgen del Carmen. Había nacido en Burgos el 16 de diciembre de 1916. Era novicio en Reinosa (antigua Provincia de Burgos) y diócesis de Santander. La comunidad estaba dispersada. A él lo detuvieron y le llevaron al barco-prisión “Alfonso Pérez”, anclado como mazmorra penitenciaria en la bahía de Santander. Dejó escrito: “Entrego mi vida con la confianza puesta en Dios. No desconfío ni un momento…”
De esos tres nuevos Mártires dos son de nuestra Provincia de San Joaquín: El P. Atanasio Aguinagalde del Sagrado Corazón (1870-1936), tres veces provincial de San Joaquín de Navarra y suprior de esta comunidad santanderina en el momento del arresto y subsiguiente martirio, y el H. Ruperto de la Cruz, hermano portero y sacristán de la comunidad. Remito a la documentadísima biografía que sobre el B. Atanasio del Sagrado Corazón con notas sobre el Hª Ruperto escribió el mencionado P. Antonio Unzueta (“No niegues lo que eres”. Biografía documental del P. Atanasio ….” Vitoria, 2001, 210 pp.). En ella aparece clara la aceptación del martirio por adelantado. El libro termina así: “Ojalá esta biografía sirva para allanar caminos, disipar dudas y estimular a aquellos de quien depende, de algún modo, el éxito de esta causa” de Beatificación. El deseo se ha cumplido. En Santander todavía no se ha comunicado la fecha de la proclamación de sus nuevos 80 Mártires, incluyendo a los tres Carmelitas. Sin duda, en su día será un acontecimiento eclesial de profunda removida.
Feliz epílogo africano
El mismo día 22 de mayo el Papa León XIV suscribió también el decreto de la heroicidad de las virtudes de nuestro Hermano Jean-Thierry Ebongo de l’Enfant-Jésus et de la Passion (1982-2005). Es un joven Carmelita camerunés. Tuve la suerte de conocerlo personalmente en la parroquia carmelitana de Nkoabang (Camerún) en septiembre del 2004. Él tenía entonces 22 años. Sin saber por mi parte todavía que había de morir pronto con ese halo de santidad, recuerdo que mi conversación con él me conmovió. Había sido aprobado para comenzar el noviciado. Pero enseguida tuvieron que amputarle una pierna por un cáncer en la rodilla. No pudo ir al noviciado con sus compañeros. En esa situación le encontré yo. Su resignación y el ofrecimiento de su enfermedad y muerte probablemente vecina me impresionaron profundamente.
El P. Giorgio Peruzzotti, ocd, misionero lombardo en Camerún, que conocía al joven aspirante desde sus primeros contactos con el Carmelo, se interesó mucho por él. Recogió sus textos escritos en cartas y poesías, que son una preciosidad. Procuró que lo llevaran a Italia para un mejor tratamiento de su enfermedad, para que hiciera su noviciado. En el lecho del hospital de Legnano (Lombardía), días antes de fallecer, emitió con dispensa pontificia los votos solemnes de su profesión. Así falleció el 5 de enero del 2006 como miembro de la Orden. Consciente de la gravedad de su enfermedad, ofreció con todo conocimiento su vida y su muerte por las vocaciones carmelitanas en África. Por esto tengo tanta confianza en su intercesión.
Jean Thierry del Niño Jesús falleció en el hospital de Legnano, Italia. Pero su cuerpo se trasladó a su Camerún natal. Y ahora reposa en el mausoleo del Escolasticado carmelitano ”Santa Edith Stein” de Yaoundé-Nkolbisson, cerca de la universidad católica. Y es una tumba muy visitada por la feligresía que se encomienda a él. De las muchas gracias que está obteniendo desde el cielo se espera el reconocimiento de un milagro en la tierra para que el Papa lo proclame próximamente Beato. Así el Carmelo africano tendrá a un segundo Beato, después del B. Isidoro Bakanja (1887-1909), ejemplar mártir congoleño del Escapulario del Carmen, beatificado por el Papa san Juan Pablo II el 22 de marzo de 1994 durante el Sínodo Africano.
P. DÁMASO ZUAZUA, OCD.