Queridos miembros de la Familia Carmelitana y queridos feligreses de nuestra Parroquia del Carmen de Santander:
Como Superior Provincial, siento la necesidad de compartir con vosotros unas palabras sinceras y cercanas sobre la situación que ha vivido nuestra comunidad carmelitana de Santander.
Esta comunidad tiene una larga y valiosa historia. Han sido muchos los religiosos que han vivido entre vosotros y os han ayudado a acercaros más a Dios. Cada uno, con sus dones y también con sus limitaciones, ha intentado mantener viva la fe cristiana y el carisma teresiano y carmelitano. Quiero tener un recuerdo muy especial y agradecido para todos los religiosos que han formado parte de nuestra comunidad de Santander.
La gran crisis vocacional que venimos viviendo en los últimos años está llevando a muchas congregaciones religiosas a tener que cerrar presencias históricas. No os oculto que, para un Superior Mayor, firmar una decisión así es de lo más doloroso. Como podéis imaginar, estas decisiones no se toman de un día para otro, sino que forman parte de procesos de discernimiento que la Orden va recorriendo con responsabilidad. La falta de vocaciones, insisto, nos está poniendo ante situaciones muy difíciles. Basta recordar que la última ordenación sacerdotal en nuestra Provincia, en España, tuvo lugar en el año 2015.
Muchos religiosos se han entregado y siguen entregándose con generosidad a la pastoral vocacional. Organizamos convivencias para que los jóvenes puedan conocernos mejor, pero la respuesta sigue siendo escasa. Sin vocaciones, nuestro futuro se vuelve muy incierto.
La comunidad de Santander vivió hace unos años una situación delicada que llevó a los superiores a plantearse, incluso, su posible cierre. Aun así, se hizo entonces un gran esfuerzo por mantener viva esta presencia carmelitana. En los últimos años, además, varios hermanos de la Provincia de Colombia nos han acompañado, y quiero expresarles también nuestra profunda gratitud.
Antes del último Capítulo Provincial del pasado mes de abril, el P. Alejandro Salazar fue reclamado por su provincial de Colombia para asumir nuevas responsabilidades en su provincia religiosa. Esta decisión nos descolocó a todos, también a mí, porque veía con claridad la situación tan delicada que podía abrirse en esta comunidad.
Con la celebración del Capítulo Provincial en el pasado mes de abril, momento en el que hay que reorganizar las comunidades, tuvimos que realizar varios cambios que, una vez más, nos resultan cada día más difíciles por la falta de vocaciones nativas. Por este motivo, el P. Ferney fue nombrado superior y párroco de Logroño, y el P. Ajay Nazareth, que ha trabajado mucho y muy bien allí, concluyó sus dos mandatos como superior y párroco.
El Consejo Provincial pidió al P. Cipriano Sánchez que formara parte de la comunidad de Santander. Es un religioso con una larga experiencia carmelitana y también académica, ya que es profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología del Norte de España, con sede en Vitoria. Además, en estos momentos desempeña, también, la función de Secretario Provincial.
El día 13 de mayo recibí una carta del P. Samuel Flores en la que me comunicaba su decisión firme de salir de la comunidad de Santander y de la Orden. Ha sido una decisión tomada en libertad, pero no por ello menos dolorosa para nosotros. Confiamos en que esta nueva etapa de su vida en Guatemala le ayude a afianzar su vocación cristiana y sacerdotal.
Nuestra intención es enviar un nuevo religioso a la comunidad de Santander para que, al menos, puedan ser cuatro los hermanos que formen la comunidad carmelitana.
Con todo ello, lo que quiero manifestaros con total sinceridad es que la Orden está haciendo un gran esfuerzo por mantener la presencia carmelitana en Santander. Estoy muy agradecido a los religiosos que en este momento forman esa comunidad (menciono ahora al P. Dámaso Zuazua), y quiero dejar constancia aquí de mi reconocimiento, igual que ya se lo he expresado personalmente.
Al mismo tiempo, quiero pediros algo de corazón: que sigáis apoyando, como lo habéis hecho hasta ahora, a los religiosos que formarán la comunidad carmelitana. Sois personas cercanas y disponibles, y eso para ellos es un regalo. En los últimos años habéis trabajado mucho juntos para revitalizar la comunidad parroquial, y los frutos están a la vista. Os lo agradezco de verdad y os animo a seguir caminando con la misma ilusión y el mismo celo pastoral.
Por nuestra parte, el apoyo a esta presencia ha sido, como habéis podido ver, constante. Y seguirá siéndolo mientras podamos contar con religiosos disponibles para formar parte de esa comunidad.
Que la Virgen nos acompañe a todos y nos bendiga con vocaciones nativas, para que podamos seguir manteniendo nuestras presencias religiosas.
Vuestro hermano en la fe,
Fr. Jon Korta ocd,
Superior Provincial ocd